noviembre 04, 2012

Comida envenenada = Nadie hace nada

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Ya no se trata de intentar salvar nuestra economía, sino nuestra salud vida. A pesar de disfrutar de la comida china (solo en ciertos restaurantes, he de decir) he desconfiado mucho de la comida que se vende en las tiendas a las que llamamos “los chinos”. Paquetes de fideos precocinados a 0,30 € … ¿no serían de plástico? Mi novio se lo tomaba a risa, como si estuviera loca, pero he descubierto que no tanto… desgraciadamente. Y lo peor es que se extiende a los comercios españoles, no sólo a los chinos.

Pasen y lean… por su propio bien.

Escándalos en exportaciones de China a la UE durante 2012:

Té de jazmín con sustancias nocivas. Alemania, 24.01.2012
Patatas infectadas de insectos. España, 20.02.2012
Documentación falsificada de patos congelados. España, 27.02.2012
Antibióticos en carne de conejo. Bélgica, 23.03.2012
Pasta con elevado contenido de aluminio. Alemania, 04.04.2012
Salsa de ostras con estafilococos. Rep. Checa, 02.05.2012
Filetes de merluza con parásitos. Estonia, 09.05.2012
Jengibre en polvo con salmonela. Suecia, 15.05.2012
Carne de pollo con sustancias nocivas. Irlanda, 23.05.2012
Especias con radiación. Finlandia 28.05.2012
Hongos tóxicos en cacahuetes. Suecia 13.06.2012
Arsénico en calamares congelados. Chipre, 07.08.2012
Esquirlas de vidrio en semillas de calabaza. Dinamarca, 31.08.2012
Pasta con gusanos. Italia, 14.09.2012
Cadmio en anchoas secas. Gran Bretaña, 01.10.2012
Intoxicación masiva con fresas contaminadas. Alemania, 08.10.2012
Gambas con antibióticos. Alemania, 11.10.2012

11.000 niños intoxicados en Alemania. Se ofrecieron en los comedores 44 toneladas de fresas congeladas procedentes de China y contaminadas por un virus. No hubo muertos. España pudo pasar por lo mismo pero fueron interceptadas las tres toneladas de productos congelados en un camión no refrigerado, que iban a ser distribuidos por tiendas y restaurantes chinos en Cataluña.

En lo que va de año (2012) se han registrado 260 notificaciones relacionadas con productos chinos.
En España, exportamos por valor de 3.300 millones €, importamos 18.600 €. El porqué: precio.
China ha venido colocando sus productos en Europa a un precio inferior al que aplica en su propio mercado; consigue así echar del supermercado alemán las mandarinas valencianas o de los comedores escolares las fresas de Huelva. Las autoridades de Bruselas y la española miran para otro lado.
Para más INRI, el gobierno español invita a los productores chinos a Huelva a que aprendan de cómo hacemos el negocio aquí. Somos así de generosos.

Desde 2008, los escándalos mundiales con origen en China se han sucedido con reiteración.  El más sonado fue el de la leche infantil contaminada con melamina que intoxicó a 300.000 bebés y mató a cuatro. Y desde entonces se han descubierto huevos falsos realizados con productos químicos (cuestan un céntimo la docena), orejas de cerdo falsas, guisantes teñidos de verde que al cocerlos pierden su color, aceite usado en restaurantes y recogido de las alcantarillas para ser filtrado y luego embotellado…

La Agencia Federal de Alimentación de EEUU es especialmente escrupulosa con todo lo que llega de China desde que descubrió pescado de piscifactoría alimentado con heces de cerdo, y en especial, tras la muerde de casi mil perros y mascotas por un pienso en mal estado.

El profesor Zhou Li, experto en seguridad alimentaria, ha observado que hasta hace unos años los propios granjeros también comían los productos que vendían. Ahora, desde que conocen los efectos negativos de pesticidas, hormonas y antibióticos, destinan parte de su producción a la venta, mientras que la otra, cultivadas tradicionalmente, la dedican al consumo propio. Hay incluso parcelas especiales donde se producen alimentos destinados a funcionarios de alto rango.

Un caso curioso, el del cerdo fluorescente: Mucha gente en China, se dio cuenta en sus casas de que los cortes de cerdo que acababan de comprar brillaban azules en la oscuridad (a causa de una plaga de bacterias por la falta de higiene en su manipulación y transporte).

Y después de esto, si no buscas bien en la etiqueta antes de comprar “MADE IN CHINA” es que no aprecias tu vida ni la de los tuyos.

Texto trasladado del artículo "China: terror en las mesas europeas" publicado en XL Semanal nº 1.306 (del 4 al 10 de Noviembre 2012). Podéis ver el artículo completo pinchando aquí.

julio 20, 2012

Mujeres al pie del cañón

Las leyendas hablan de las míticas amazonas, fieras guerreras capaces de cortarse un seno para acomodar mejor el carcaj con sus flechas.  La historia, por su parte, da testimonios tan contundentes como el de Herodoto quien escribió que Tomyris, reina de los masagetas, derrotó al frente de su ejército a las tropas de Ciro, rey de Persia, en el 530 a.C.; o como el del chino Sun Tzu, quien asegura en “El arte de la guerra” que Ho Lu, rey de Wu, organizó un ejército formado por 180 mujeres.  Lo corrobora también la arqueología mediante el hallazgo de restos femeninos enterrados junto con sus armas de combate en lugares tan distantes entre sí como Kazajastán, Tabriz (Irán) o Perú.

Artemisia de Halicarnaso participó en la batalla de Salamina (480 a.c.); la celta Boudica dirigió un levantamiento masivo contra las fuerzas romanas; y las reinas egipcias Berenice I, Berenice II y Arsinoe III no dudaron en empuñar las armas a la hora de la batalla. También Thyra de Dinamarca (884-935) encabezó un ejército, Akkadevi (1010-1064), una princesa hindú, se encargó personalmente de organizar sus tropas durante el asedio a la fortaleza de Gokage (1047) y, en 1072, la infanta leonesa Urraca Fernández defendió Zamora de las pretensiones de su hermano Sancho II el Fuerte.

La leyenda asegura que fue Santa Genoveva, patrona de París, quien organizó en el siglo V la defensa de la ciudad contra las tropas de Atila.  Leonor de Aquitania (1122-1204) viajó con sus tropas a Tierra Santa en el año 1145 junto con su entonces esposo Luis VII de Francia y también a las Cruzadas partió Florina (1083-1097), hija del duque de Borgoña, en compañía de su prometido, Sweyn de Dinamarca, a fin de casarse en una Jerusalén ya cristiana. No pudieron cumplir su sueño ya que ambos murieron en el campo de batalla antes de llegar a su destino.

Hacia 1425, una muchacha lorenesa de trece años y cuya tarea principal era el pastoreo acabaría por convertirse en la mujer soldado por excelencia: Juana de Arco.

A Isabel I de Inglaterra (1522-1603) no le importó vestir ropas masculinas para, en más de una ocasión, ponerse al frente de sus tropas.  Y es que disfrazarse de hombre fue para muchas mujeres la única vía para cumplir su vocación militar. Ese fue el caso de la “dama de Arintero”, la legendaria leonesa que militó en las guerras civiles castellanas bajo el nombre de “caballero Oliveros”; de Phoebe Hessel, quien peleo en la batalla de Fontenoy (1745) vestida de hombre; de la holandesa Maria van Antwerpen (1746-1769) y de Catalina de Erauso (1592-1635).

Más conocida como la “Monja Alférez”, Catalina fue forzada por sus padres a profesar como religiosa, pero huyó del convento y, disfrazada de hombre, se alistó con destino a América.  Allí, siempre bajo identidad masculina, se enroló en el ejército hasta que, tras ser herida en una batalla, se descubrió su identidad y fue repatriada.  Años después, regresó a América donde vivió en México bajo el falso nombre de Antonio de Erauso. 

Más trágico fue el caso de Charles Garain, miembro del regimiento de soldados suizos que participaron en el asalto al menorquín castillo de San Felipe (1782).  El militar cayó malherido en la batalla y falleció a consecuencia de las heridas recibidas.  Cual no sería la sorpresa de los religiosos encargados de amortajarle cuando descubrieron que era una mujer, y según reza el acta de defunción, virgo intacta.  No obstante, contra lo que había ocurrido con Juana de Arco, condenada en parte por vestir ropas masculinas, Charles Garain recibió honore de héroe y sus restos descansan en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Mahón.
Dos siglos antes, en 1589, las tropas inglesas comandadas por Sir Francis Drake cercaron la ciudad de La Coruña, y fue una mujer quien detuvo su avance.  Se llamaba María Mayor Fernández de Cámara y Pita y ha pasado a la historia como “María Pita”.  Parece ser que era carnicera y que fue con los instrumentos de su trabajo con los que se enfrentó a los ingleses al grito de “Quien tena honra, que me siga”.  Su arenga triunfó.

Frances Clalin se alistó en las Fuerzas de la Unión junto a su marido, bajo el nombre y apariencia de Jack Williams para luchar en la Guerra de Secesión. Su marido murió en la guerra y ella siguió luchando. Más tarde se casó de nuevo y tuvo tres hijos.

Partes del artículo publicado en Muy Historia nº 41 "Mujeres al pie del cañón".

febrero 18, 2012

No dejes que tus cenizas vivan por tí

Un artículo de Paulo Coelho, en XLSemanal, habla de Vera Anderson, una anciana de Medford (Oregón) que guardó sus ahorros para cumplir su sueño una vez jubilada: recorrer el mundo. Pero murió por una enfermedad cardiovascular que la tuvo cuatro años en un cuarto conectada a un balón de oxígeno.
Antes de morir aclaró en su testamento que debían incinerarla y ser repartida en 241 bolsitas que se enviarían a los jefes de los servicios de correos de los 50 estados americanos y a cada uno de los 191 países del mundo. Su hijo incluyó en cada envío una nota explicativa.
El artículo dice que allí donde recibieron sus cenizas, se trataron con gran respeto y solidaridad, e incluso celebraron ceremonias en diversos puntos, como en el lago Titicaca (Bolivia) siguiendo las antiguas tradiciones de los indios aimara. Las hermanas de la caridad de un orfanato en América del Sur rezaron durante una semana antes de esparcir las cenizas por el jardín y luego consideraron que Vera Anderson sería una especie de ángel de la guarda del lugar.
Hasta que no ves el final de cerca no te das prisa por conseguir todas las cosas que deseas hacer o tener.  A veces me pregunto si uno/a sería más felíz dejando atrás las cadenas que le atan a un trabajo, hipoteca y consumismo, y salir a vivir sus sueños sin importar el futuro a largo plazo, pues tal vez no exista.

febrero 05, 2012

Marilyn Monroe, la gran desconocida

Casi todos admiramos a esta mujer sin saber muy bien porqué. Esta claro que físicamente sera una de las mujeres mas bellas que se han descubierto, pero para alguien como yo, eso esta de mas. Siempre me gustó sin saber porqué. En un artículo de XLSemanal se habla sobre la autobiografía consentida de Marilyn, creada en 1954 pero que se publicó 20 años después. Será mi próxima compra en la librería.
Solo expondré algunos párrafos de su narración, para no alargar mucho esta entrada (aunque aun así se alarga, pero es imposible omitirlos).
Te asombras al entender que tras esa diva que parecía tenerlo todo, se escondía una niña sola y con miedo a ser invisible; ser el centro de atención era lo único que le hacía sentir querida, y eso es vivir en una gran mentira.

LA NIÑA QUE SOÑABA CON QUE LA MIRARAN

        Mi madre era muy guapa y nunca sonreía. La había visto a menudo, pero no sabía bien quién era. Nunca me había besado ni sostenido en brazos, y apenas me había hablado. No sabía nada de ella. Años después, me enteré de que su padre y su abuela murieron en un manicomio, de que su hermano se suicidó y de que había otros fantasmas en la familia. Se casó con 15 años, tuvo dos hijos y trabajó en un gran estudio cortando negativos. Un día llegó a casa antes de lo normal y encontró a su marido con otra. Hubo una pelea y él se fue dando un portazo. Regresó un día y se llevó a los niños.
Como estaba demasiado enferma para cuidarme y era incapaz de mantener su trabajo, pagaba cinco dólares semanales a la familia que me acogía en su hogar. De vez en cuando, me llevaba a su piso. Solo me hablaba para decir: «No hagas ruido, Norma».

Una mañana, mientras desayunábamos, los ingleses y yo oímos un estruendo en la escalera. La mujer me agarró, su marido salió y regresó al rato. «He avisado a la Policía y a una ambulancia», dijo. Nadie quería que la viera, pero salí al vestíbulo. Mi madre chillaba y reía. Se la llevaron al psiquiátrico de Norwalk, el mismo donde habían acabado su padre y su abuela. Desaparecieron los muebles, el piano y la pareja de ingleses. Me trasladaron a un orfanato, donde me pusieron un vestido azul, un cinturón blanco y zapatos de suelas pesadas. Años más tarde, cuando empecé a ganar dinero posando para fotógrafos, busqué el piano. Un año después lo encontré en una vieja tienda de subastas. Ahora lo tengo en mi casa de Hollywood.

La mejor amiga de mi madre se llamaba Grace. Fue una auténtica tía para mí. Aunque no tenía dinero y se pasaba el día buscando trabajo, cuando se llevaron a mi madre, se convirtió en mi tutora legal. Fue la primera persona que pasó la mano por mi cabeza o me acarició la mejilla. Aún recuerdo la emoción que me produjo. Tenía ocho años.

A menudo me sentía sola y deseaba morir. Intentaba animarme con fantasías. Imaginé que atraía la atención de alguien, que me miraba y decía mi nombre. En la iglesia los domingos, tan pronto como me arrodillaba en el reclinatorio y los feligreses cantaban un himno, surgía el impulso de quitarme la ropa. Soñar que la gente me miraba hacía que me sintiese menos sola.

Pese a la tutoría de mi tía Grace, viví entrando y saliendo del orfanato. Viví con nueve familias durante mi orfandad legal hasta que, con 16 años, me casé. No me importaba ser la última, excepto las noches del sábado, cuando todos se bañaban. Usábamos la misma agua y yo siempre era la última. Una de las familias era tan pobre que me reñían por tirar de la cadena.

Descubrí el sexo sin hacer ninguna pregunta. Tenía nueve años y vivía con una familia que alquilaba una habitación a un tipo llamado Kimmel. Todos lo respetaban. Un día pasaba por delante de su cuarto cuando se abrió la puerta y me dijo con tranquilidad: «Pasa, Norma, por favor». Creía que iba a pedirme algún encargo. «¿Dónde quiere que vaya, señor Kimmel?», pregunté. «A ningún sitio -dijo cerrando la puerta; me sonrió y echó la llave-. Ahora no puedes salir», añadió como si estuviéramos jugando. Permanecí allí mirándolo. Sentía miedo, pero no me atrevía a gritar. Sabía que me devolverían al orfanato.

A los 12 tenía el aspecto de una chica de 17, pero nadie lo sabía.  Una mañana encontré mis dos blusas con rotos. Le pedí a una de mis `hermanas´ que me prestara algo. No era tan grande como yo. Me dio un jersey. Llegué a la escuela; había empezado la clase de matemáticas. Todos me miraron como si me hubieran salido dos cabezas bajo mi apretado jersey. En el recreo, me rodeó un docena de muchachos. Miraban el jersey como a una mina de oro. Después de aquello, todo fue distinto. Las alumnas con hermanos me invitaban a sus casas y me presentaban a sus familias.
Por la noche, tendida en la cama, me preguntaba por qué los chicos me perseguían. No quería que se comportaran así. Tía Grace propuso una solución para mis penas: «Deberías casarte». Solo tenía 15 años. Me casé con Jim Dougherty. Fue como retirarse a un zoológico. Jim y yo nos divorciamos y me fui a vivir por mis propios medios a una habitación en Hollywood. De pronto, tenía 19 años y debía arreglármelas para trabajar. Posé para anuncios y folletos publicitarios.
Recuerdo que corrí a contarle la gran noticia a tía Grace: estaba en nómina de la 20th Century Fox. El director de casting me había dicho que ideara algo más glamuroso que Norma Dougherty. «Me ha sugerido Marilyn», le conté. «Es un bonito nombre -dijo mi tía- y va bien con el apellido de soltera de tu madre». No sabía cuál era. «Monroe -me dijo-. Tengo papeles y cartas que muestran que estás emparentada con el presidente Monroe [el quinto de Estados Unidos]». Le dije: «Es un apellido maravilloso, pero no le contaré a nadie lo del presidente. Haré que valga por mis propios méritos».

Aquí acaba la historia de Norma Jean. Aquella niña triste y amargada que creció con rapidez casi nunca está fuera de mi corazón. Con el éxito rodeándome, aún siento sus ojos asustados mirando a través de los míos. Sigue diciendo «nunca viví, nunca me amaron», y a menudo me siento confundida y creo que soy yo quien lo está diciendo.

El artículo por completo esta aquí: http://xlsemanal.finanzas.com/web/articulo.php?id=75478&id_edicion=6947


agosto 14, 2011

LOS GEMELOS DE MENGELE. El pueblo de los prodigios genéticos

                   Sería sólo un dato para el récord Guinness si no fuese por un detalle: Joseph Mengele, el "ángel de la muerte" nazi, estuvo aquí. En Cándido Godoi, un pueblo del sur del Brasil, el número de gemelos quintuplica la media mundial, lo que lo vincula sospechosamente con los experimentos genéticos del criminal alemán. Visitamos el pueblo sobre el que se cierne una atroz sospecha.

«Joseph Mengele pasó aquí muchas noches», dice Wilson Schwerner, mientras nos muestra una cama rodeada por una mosquitera azul. En las paredes, numerosas imágenes de Vírgenes y dos parejas de cisnes blancos. Camionero retirado, Wilson nos ha abierto las puertas de la casa de su tío, fallecido hace algunos años. Fue precisamente su tío quien, cuando en los 60 unos periodistas le enseñaron la foto de Mengele para preguntarle si lo conocía, respondió inmediatamente: «Claro, es Rudolph», uno de los muchos nombres por los que Mengele, el `ángel de la muerte´, el médico nazi que trabajó más que nadie para convertir en realidad la `solución final´ de Hitler, se hacía llamar en su fuga por Sudamérica.

Estamos en Cándido Godoi, un pueblo presidido por una pancarta a la entrada: «Bienvenidos a la ciudad de los gemelos». Hasta aquí, nada extraño. Brasil también quiere tener su rincón Guinness. En este pueblecito perdido del sur de Brasil, donde se vive sobre todo de la agricultura, hay realmente muchos gemelos. Entre 1960 y 1990, el porcentaje registrado fue del 20 por ciento o, lo que es lo mismo, un parto gemelar por cada cinco partos sobre un total de 6.000 habitantes, cuando la media mundial es de uno por cada 90. Casi todos, rubios de ojos azules. Nada demasiado raro tampoco hasta que un historiador argentino, Jorge Camarasa, decidió averiguar algo más al respecto. En ese momento, la alegría de ser récord Guinness se transformó en una sombra del horror. Una duda atroz. Porque lo que descubrió es que la historia de los gemelos de Cándido Godoi se cruza misteriosamente con la de ese señor que vivió allí entre la década de los 50 y la de los 60 bajo el nombre de Rudolph Weiss, o sea, Mengele.

Los archivos del centro Wiesenthal dicen de él que era un médico escrupuloso y maniaco, de maneras frías y elegantes, con una obsesión: mejorar la raza... a cualquier precio. De ahí los estudios al límite de lo humano en gemelos y enanos. Sobre todo en gemelos, su fijación. En los años que pasó en el campo de concentración de Auschwitz, entre 1943 y 1945, consiguió examinar a 3.000. Sobrevivieron solamente 200, y con taras físicas y psicológicas imborrables, a causa de las torturas a las que los sometió: trasplante de órganos, transfusiones, operaciones en carne viva...

Mengele llegó al sur de Brasil en 1952 tras una larga y rocambolesca fuga de Europa, vía Argentina y Paraguay. En Cándido Godoi los campesinos, generosos y campechanos, no sabían nada de campos de concentración ni mucho menos de las investigaciones eugenéticas; por eso, lo acogieron sin hacerle demasiadas preguntas. Tenían sólo un elemento en común con él, el origen. De hecho, el sur de Brasil fue durante mucho tiempo destino de la emigración alemana de finales del siglo XIX. Con esto le bastó a Mengele para proseguir con su loco proyecto, incluso después de que el nazismo se enterrara oficialmente con el proceso de Núremberg.

Foto: Gabriele Galimberti. La casa donde vivió Mengele durange su estancia en Cándido Godoi 

Llegar a Cándido Godoi es un viaje extenuante, 18 horas de autobús desde São Paulo y luego otro considerable trayecto en taxi porque no hay autobuses directos para llegar a este lugar que, precisamente por estar tan aislado, fue el lugar escogido por el `ángel de la muerte´ para establecerse.

En Cándido Godoi, todo es perversamente doble. Los gemelos, la estatua en la plaza principal, el logo con dos rostros de perfil impreso en toda la señalización vial, incluso el idioma. Se habla portugués, es verdad, pero en la vida cotidiana, entre ellos prefieren hablar en hunsriqueano, un dialecto teutónico de hace 200 años que se ha preservado.

Al poco de llegar nos hablan de la señora Schmitt. Todos la llamaban así, aunque nadie quiera revelar su verdadero nombre, comenzando por sus familiares, que quieren olvidarse de ella a toda costa. La señora Schmitt murió a los 70 años, hace más de 20. Su época coincide con la de la estancia de Mengele en el pueblo y también su historia. La foto que queda de ella en blanco y negro la muestra claramente: a pesar de que alguien haya intentado borrar la parte superior. La señora Schmitt nació con dos cabezas. «Con una hablaba; con la otra escuchaba», explica Celma, prima de la bicéfala, «con una estaba triste y con la otra, contenta». Y debe de haber sido así porque, por lo que parece, la señora Schmitt consiguió tener una vida normalísima, era modista e incluso se trasladó a otra ciudad mucho más grande, Curitiba, sin importarle la reacción de las personas. La señora Schmitt es el símbolo de la ambigüedad de este lugar en el que pesa el fantasma de lo antinatural.

De niños, Marcio y Mauricio Royer eran idénticos. Hoy tienen 26 años y lo son un poco menos. Marcio es obrero de la única gran fábrica del pueblo, la KF Filhos, que cuenta con un centenar de empleados para producir máquinas agrícolas para la siembra y la trilla de grano. Marcelo decidió ayudar a su padre en el campo. Según ellos, el gran número de gemelos de Cándido Godoi no se debe a los experimentos de Mengele, sino quizá a causas como el agua del lugar, rica en minerales, o al alto porcentaje de matrimonios consanguíneos entre las primeras familias de colonos que llegaron allí hace más de 150 años.
 
Jair, manos gruesas de campesino, cabello color paja y ojos azul cielo, es padre de Kitana y Tahuana, dos preciosas niñas rubias de cinco años. Orgulloso, suelta los números genéticos de su familia. «Retrocediendo tres generaciones, he contado 23 parejas de gemelos nacidos en la familia Lunkes, creo que somos la familia récord de Cándido Godoi.» Hace una pausa y precisa: «También los Grimm han tenido muchos gemelos, 15, pero nosotros más». En el podio de los multigemelares del pueblo están también los Neumann, con siete gemelos, sobre todo mujeres.

Estos datos no podían pasar inadvertidos para la comunidad científica internacional. Desde hace 15 años se formulan posibles hipótesis. Desde la presencia de ácido fólico en las fuentes de agua de la zona hasta la existencia de determinados minerales en el terreno. Nada está probado. Por eso, ahora, un equipo de la Universidad de Porto Alegre está intentando crear una base de datos genética para cerrar esta cuestión de una vez por todas.

Otra cuestión digna de estudio, y para la que todavía no hay respuesta, es cómo operaba Mengele. Que pudiera pasearse impune por Sudamérica durante 35 años es difícilmente explicable, pero sucedió. Murió en una playa brasileña en 1979, al parecer de un ataque cardiaco cuando pasaba un día de playa con una familia que lo acogía. Hay muchas conjeturas sobre su huida de Alemania, pero sus primeros pasos en América han sido reconstruidos con bastante precisión. Primero llegó a Paraguay como muchos otros oficiales nazis y luego fue a Argentina, donde, creyéndose libre de sospecha, usó su propio nombre e incluso viajó a Suiza a visitar a su hijo Rolf en 1956. En 1958 se casó en Uruguay con la mujer de su hermano Karl, que había fallecido. Siempre contó con el apoyo económico de su familia en Alemania, así que pudo montar un negocio: una tienda de juguetes. Luego fue socio de una empresa farmacéutica. Cuando fue advertido de que lo buscaban, escapó a Brasil, la época en la que pasó por Cándido Godoi, ya usando pseudónimos y escondiéndose.

¿Cómo actuaba Mengele cuando estuvo en la región? ¿Qué hacía, a qué se dedicaba? Aunque hay testigos todavía vivos, eran muy jóvenes y no son nada precisos en sus descripciones. Hay testimonios que aseguran que Mengele no viajaba nunca solo, sino con un grupo de personas, una especie de equipo médico que lo acompañaba y, en muchas ocasiones, lo precedía. ¿Quiénes eran esas personas? ¿Y por qué? En Cándido Godoi, nadie parece saber o poder responder. Algunos testimonios recogidos hablan de un «curandero» que ofrecía un té misterioso a la población local, especialmente a las mujeres embarazadas, además de un tratamiento para las heridas de cortes, muy comunes en las zonas agrícolas. Otros testimonios hablan de un vendedor ambulante que iba de reconocimiento para averiguar cuáles eran las familias «más arias» a las que luego visitaba `Rudolph´ en un coche oscuro. En muchos casos se han recogido testimonios de un misterioso dentista con un furgón ambulante con el que iba haciendo análisis de sangre y transfusiones. Las transfusiones son otro importante indicio para los que quieren reconstruir esta historia. Aún hoy en Cándido Godoi se practica la autohemotransfusión. «Mi vida mejoró sin lugar a dudas desde que comencé ese tratamiento», explica Pedro Postai, camionero de 65 años. «Fue una enfermera de aquí que, a escondidas de los médicos, me extraía todas las semanas 10 mililitros de sangre de ambos antebrazos para reinyectarlos después en el músculo del muslo.» Pedro no sabe que esta práctica la utilizaban los nazis e, inconsciente, bromea: «Quizá sea otro milagro de Mengele».

Pero uno de los testimonios más claros es el de Leonardo Boufler, que ahora tiene 85 años y conoció a Mengele en Cándido Godoi. Asegura que era veterinario y que, como tal, trató a sus vacas, a las que vacunó contra la tuberculosis, al igual que al resto del ganado del pueblo y los alrededores. Según él, el veterinario le aseguró que, además, la vacuna mejoraría la fertilidad de sus vacas. Y lo hizo. Hasta hoy, extrañamente, el número de partos gemelares en la vacas de la región es elevadísimo.

(Artículo escrito por Paolo Manzo, publicado en XLSemanal, Agosto 2010)

Cándido Godoi


agosto 11, 2011

La bruja de Wall Street. Hetty Green.

          "Pese a tener una fortuna valorada en 100 millones de dólares de la época (unos 9.000 millones ahora) vivió con sus dos hijos en habitaciones de míseros hoteles o pequeños apartamentos en Brooklyn y Nueva Jersey (donde nunca encendía la calefacción) para no tener residencia permanente y así no pagar impuestos.  Siempre llevaba el mismo vestido negro, adornado con encajes baratos, al que solo lavaba el bajo para ahorrar agua y jabón, y que cambiaba por otro similar solo cuando se caía a jirones.  Comía una ración de harina de avena diaria, que calentaba en el radiador de la oficina, para no gastar, y compraba galletas rotas para sus hijos, porque eran más baratas.  Y recorría miles de kilómetros sola, en una época en que pocas mujeres viajaban sin escolta, para cobrar una deuda.

Nacida en 1835, como Henrietta Howland Robinson, pero conocida como Hetty Green (y más tarde apodada "la bruja de Wall Street") fue una genio en los negocios casi desde la cuna.   A los 8 años ya tenía su cuenta de ahorros.  A los 13, leía la sección financiera del periódico a su padre y aprendió tanto que se convirtió en administradora del dinero de la familia.  A los 31, tras morir su padre y su solterona tía Sylvia, heredó una flota ballenera y 5 millones de dólares.  Invirtió en bonos de la Guerra Civil y se convirtió en la mujer más rica del mundo.  Por avaricia, inició una batalla legal, que duró 5 años, al enterarse de que tía Sylvia había legado la mitad de su fortuna a obras de caridad. Hetty estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para conseguir lo que creía suyo.  En su lucha contra el albacea del testamento, presentó un documento donde aparecía la firma de la tía dejándole todo el patrimonio a ella.  El juicio creó un precedente judicial que todavía hoy se utiliza en EEUU: el caso Robinson vs. Mandell, en el que por primera vez se utilizaba como prueba un rozamiento matemático en los tribunales norteamericanos.  Y el juez falló en contra de Hetty: los porcentajes de que ambas fueran tan similares demostraron que se trataba de una falsificación.

La filosofía de Hetty era simple: "Comprar barato y vender caro".  Y se hizo famosa por su habilidad para ganar dinero, frente a su incapacidad para gastarlo.  Algunos de sus biógrafos justifican esa austeridad en el temor a que los hombres pudieran controlar sus finanzas, lo cual la llevó a dominar cada céntimo y a acumular tanto como pudo.  De hecho, cuando se casó con el rico comerciante Edward Green le hizo firmar un acuerdo prenupcial para no ser responsable de sus deudas.  En pocos años, su marido se había arruinado y, mientras se separaba de él, la herencia de Hetty se había cuadruplicado mediante su astucia para no pagar impuestos, la reinversión y los préstamos de alto interés a empresarios desesperados.  Con un recelo desmedido, la usurera nunca pidió ni un dólar prestado.  Su afán era acumular activos sólidos, sobre todo bienes raíces y ferrocarriles.

Sobre su legendaria avaricia se cuenta que cuando su hijo Edward se rompió una pierna lo llevó a un hospital de caridad y, como se negaron a atenderles gratuitamente, regresaron a casa y trató de curarle ella misma.  Años después, el muchacho perdió su pierna a causa de la gangrena.  Su tímida hija Sylvia también fue víctima de su miserable forma de vivir.  Durante años, Hetty estuvo en contra de todos sus pretendientes. Cuando accedió a que se casara con Matthew Astor Wilks, la joven ya tenía 30 años y el novio tuvo que renunciar a su derecho a heredar. Él pertenecía a la familia Astor y aportaba una fortuna de 2 millones de dólares del año 1909, suficiente dinero para demostrar que no era un cazafortunas.  Dicen que Hetty pasó sus últimos años en una silla de ruedas por negarse a pagar una operación que costaba 150 dólares.  Murió, a los 81 años, tras una apoplejía.  Ironías de la vida, su hijo Edward acabó casándose con su ama de llaves (una exprostituta que conoció en Texas) y fue un derrochador, amante de los coches, los yates y las joyas.  Su hija Sylvia fue siempre una completa ignorante en asuntos financieros y, cuando murió su hermano, se encargó de la herencia familiar que, en 1951, repartió generosamente entre cientos de organizaciones benéficas, iglesias, escuelas y universidades."

(Artículo publicado en Mujerhoy. 06/08/2011)

Si es que, ya digo yo, que eso de racanear para ser el mas rico del cementerio es de los mas tonto...